Sofía Martín

Sígueme en:
Sofía  Martín

El maestro Pepe Guizar escribe el himno a Guadalajara, pero es un himno amoroso al estado de Jalisco. Enumera cada uno de los lugares que vuelven única a esta ciudad tan entrañable, la maestra Sofía Martín evoca ese momento de la trompeta que marca la canción y la hermosa catedral de Guadalajara que es otro emblema para los tapatíos.

Quote Es como tener como ese archivo de tiempo de cómo eran las costumbres en ese tiempo, cómo eran los lugares.

Sofía Martín es una artista que entiende el dibujo como una forma de habitar la memoria. Para ella, trazar una imagen no es solo representar algo visible, sino traducir una emoción, una pertenencia. Cuando recibió la canción “Guadalajara” de Pepe Guízar, no la sintió como un encargo más, sino como un territorio propio: “Es un himno… no puedo evitar sentir orgullo cuando empieza”.

El proceso comenzó con la escucha. No una escucha superficial, sino una inmersión. Sofía se colocó los audífonos y dejó que la canción la atravesara. El primer impacto fue físico: las trompetas iniciales le erizaron la piel. A partir de ahí, cerró los ojos y comenzó a imaginar. No pensó en ilustrar literalmente la ciudad, sino en cómo uno de sus propios personajes viviría esa música.

“Guadalajara, Guadalajara, hueles a pura tierra mojada”.

En la parte inferior de su dibujo aparece esa figura: un hombre cubierto de telas, con sombrero de mariachi, tocando la trompeta. Es un personaje solitario, pero no abandonado; hay en él una especie de grandeza silenciosa. La referencia a la “tierra mojada” se convierte en atmósfera, en un entorno casi palpable donde la música parece surgir del suelo mismo.

Pero la obra no se detiene ahí. Sofía comienza a construir capas, como si el dibujo fuera una acumulación de recuerdos. Aparecen los caballos, símbolo recurrente en su trabajo y también parte esencial del imaginario del mariachi, la catedral con sus torres puntiagudas, y las palomas que habitan el centro de la ciudad. Elementos que no son extraordinarios, pero que definen la experiencia cotidiana de Guadalajara.

“Ver palomas en la catedral también es parte de la ciudad”.

El proceso incluyó también la investigación visual. Sofía recurrió a fotografías antiguas, particularmente a un desfile de los años cincuenta, que le permitió entender cómo se vivía colectivamente la ciudad. Esa referencia se integra en la composición como una especie de eco visual: una postal que no pertenece del todo al pasado ni al presente.

Para ella, era importante que el dibujo tuviera ese aire de postal antigua, como aquellas imágenes de los años veinte y treinta que condensaban identidad en una sola escena. No se trataba de nostalgia vacía, sino de reconstruir una atmósfera: un momento donde la música, la calle y la gente se entrelazaban.

Pepe Guizar, a quien describen como un “pintor musical”, funciona aquí como punto de partida. Así como él retrató en su canción la geografía emocional de México, nombrando Zapopan, Tlaquepaque y otros espacios, Sofía busca hacer lo mismo desde la imagen. No ilustrar la letra, sino dialogar con ella.

Su método, sin embargo, no es rígido. Parte de la observación: el paso del tiempo sobre las cosas, el movimiento de una planta, la rutina de un paseo, los personajes que aparecen en mercados o tianguis. El dibujo es, para ella, un espacio de exploración donde las líneas, los puntos y las texturas conservan su libertad, evitando lo pulido en favor de lo vivo.

“Me gusta que el dibujo se vea lo más libre posible”.

Al final, su obra sobre “Guadalajara” se convierte en algo más que una interpretación visual. Es un cruce entre memoria personal, historia colectiva y sensibilidad contemporánea. Una imagen que no intenta fijar la ciudad, sino evocarla.

Porque, como en la canción, Guadalajara no es solo un lugar: es una sensación que regresa. Está en la música, en las calles, en los relatos familiares, en las postales antiguas y en las nuevas miradas que la reinterpretan. Y en ese ir y venir entre tiempos, el dibujo de Sofía se suma como otra forma de decirla, de nombrarla, de mantenerla viva.


Carboncillo y tinta sobre papel
50 x 30 cm
2025

Guadalajara – Pepe Guizar

   
SIGUIENTE ARTISTA