Eko de la Garza

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Eko de la Garza

El esqueleto y su danza a veces macabra y a veces divertida inspira a los Maestros Jesús Flores “Chipotle” y Ricardo Flores “Abulón”. El maestro Eko de la Garza dibuja un esqueleto inspirado en sus pesadillas y en el clásico Apocalipsis de Durero.

Quote Aquí en México el arte así es difícil. Hay que encuerarse entonces literalmente hay que encuerarse.

Víctimas del Doctor Cerebro es una banda que ha construido su identidad a partir de la mezcla entre música, espectáculo y cultura mexicana. Para ellos, una canción no es solo sonido: es una experiencia completa que incluye imagen, narrativa y puesta en escena. Cuando crearon “El esqueleto”, no buscaban únicamente hacer bailar, sino contar algo más profundo sobre su origen y su realidad como artistas.

El punto de partida fue su vínculo con la tradición visual mexicana. Inspirados en las calaveras de Guadalupe Posada, en los alebrijes y en el imaginario popular, entendieron que su propuesta debía reflejar esa herencia. “No podíamos negar la cruz de nuestra parroquia que es la cultura mexicana”, explican. Así, el esqueleto no es solo un personaje: es una figura simbólica que conecta con la identidad, la fiesta y también con la crítica social.

La canción nació en un ensayo, casi de forma orgánica. A la influencia visual de las catrinas se sumó una referencia musical inesperada, una canción sobre un monje solitario. De esa combinación surgió una historia distinta: la de un esqueleto que no tiene trabajo y espera una oportunidad.

“Ya estoy cansado de estar sin trabajar y solo pido una oportunidad…”

Esa frase terminó convirtiéndose en el corazón del tema. Más allá de lo festivo, la canción habla de la lucha de los artistas por abrirse camino en un entorno complicado, donde muchas veces las oportunidades no llegan fácilmente. El esqueleto representa esa espera, esa frustración y ese deseo de ser escuchado.

La banda recuerda que sus inicios fueron así: tocar en la calle, en el metro, recibir pagos simbólicos o incluso comida. Historias que, lejos de romantizarse, reflejan el esfuerzo constante detrás de su trayectoria. Con el tiempo, ese trabajo los llevó a escenarios más grandes, cumpliendo aquello que antes parecía lejano.

En paralelo, el artista Eco se encontró con la canción desde otro lugar. No partió de una interpretación literal, sino del impacto que le generó. Su obra visual, centrada también en esqueletos y transformaciones, coincidió de manera natural con el universo de la banda. Sin conocerse previamente, lograron un diálogo entre música e imagen que reforzó el sentido de la pieza.

El resultado es una canción que trasciende su forma original. “El esqueleto” ha sido reinterpretado en distintos estilos y contextos, desde mercados hasta versiones populares, convirtiéndose en parte de la cultura colectiva. Como ellos mismos reconocen, es el público quien finalmente le da vida y permanencia a la obra.

Al final, la canción funciona como un espejo: del artista que busca una oportunidad, de la cultura que lo sostiene y del tiempo que decide qué permanece. Porque, como en todo arte, no basta con crearlo; es el público quien lo hace vivir.


Tinta china sobre papel
50 x 30 cm
2025

El esqueleto – Abulón y Chipotle

   
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