
La calle de las sirenas
Rocío Coffeen

La mitología urbana se vuelve fantástica y los personajes cotidianos se transforman, una luna que puede ser un dragón o una bicicleta, una sirena que viaja en el aire, no en el mar. La maestra Fitte y el Maestro Marco Antonio Flores imaginan el mundo que es recreado con un fantasma por Rocío Coffeen en un extremo de poesía que nos invita a vivir en esa ciudad inexistente.
Fitte autora de “La calle de las sirenas” concibe la canción como una forma de reinterpretar la realidad cotidiana a través de la imaginación. Aunque muchos la perciben como un cuento fantástico lleno de sirenas, unicornios y princesas, su origen es mucho más urbano: cada uno de esos personajes representa figuras reales de la ciudad. Para ella, la creación no partió de la fantasía, sino de una traducción simbólica de su entorno.
“El cuento que me conté fue meter a los personajes urbanos dentro de personajes fantásticos”.
La canción nació en colaboración con un grupo que buscaba precisamente ese tono mágico. Sin embargo, la autora construyó la historia desde su propia experiencia, convirtiendo elementos de la vida diaria, como vendedores, trabajadores o personajes de la calle, en figuras casi míticas. Así, la ciudad se transforma en un escenario donde lo cotidiano adquiere un sentido poético.
“Es un paisaje urbano… tus princesas, tus unicornios, todo eso está en la calle”.
Con el tiempo, la autora reconoce que, aunque no era consciente en ese momento, su obra refleja una relación profunda con la urbe: un espacio que puede ser tan fantástico como cualquier cuento de hadas. La canción no impone un significado único, sino que invita a cada persona a apropiarse de ella y construir su propia interpretación.
En paralelo, la artista visual Rocío Coffen que retoma la canción desarrolla una obra basada en la intuición y la transformación. Su proceso creativo consiste en mezclar elementos, humanos, animales, máquinas, para generar nuevas formas. En su interpretación, la luna desciende a la calle, el dragón abandona su encierro y ambos se convierten en figuras híbridas que habitan un universo en movimiento.
“Quería que fuera un espacio con mucho movimiento… como un universo lleno de agua”.
El resultado es una composición dinámica, casi líquida, donde todo gira y fluye. La intención no es representar literalmente la canción, sino expandirla, abrir nuevas posibilidades visuales y emocionales. El espectador, al igual que el oyente, completa la obra desde su propia imaginación.
Al final, tanto la canción como la ilustración comparten una misma idea: la creación como un acto intuitivo y abierto. No se trata de explicar, sino de sugerir. De transformar la realidad en un lenguaje simbólico donde cada quien encuentra su propia historia y su propio lugar dentro de esa calle de sirenas.
Grafito mate (Pitt Graphite Matt)
50x 30 cm
2025
La calle de las sirenas - Fitte y Marco Flores