Sofía Martín

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El maestro José Alfonso Palacios fue compositor y alma del teatro de revista de principios del siglo XX. Mi querido capitán fue un éxito popular e inspiración cinematográfica. La maestra Sofía Martín dibuja las tiples del teatro inspiradas en María Conesa, la intérprete de esta canción.

Quote Me encanta el glamour, las plumas, corsés, los vestidos

La conversación en torno a “Mi querido capitán” parte de una intuición: una canción de 1920 que, por su impacto y popularidad, podría considerarse una de las primeras expresiones del pop. En este contexto, la artista Sofía Martín se enfrenta al reto de traducir esa pieza, ligada al teatro de revista, en una imagen contemporánea.

Para Sofía, el primer acercamiento fue sensorial. La canción le evocó de inmediato el mundo del cabaret: plumas, corsés, glamour y espectáculo. “Es algo que me fascina”, explica. Ese imaginario no solo definió la estética de su obra, sino también el tono: un equilibrio entre seducción, teatralidad y ligereza.

Pero más allá de la superficie visual, la canción plantea un personaje: un hombre carismático, admirado, casi mítico, que encarna tanto la figura militar como el ideal romántico. “Soy capitán primero, pero cuando enamoro, soy general”, dice la letra, jugando con esa dualidad entre poder y vulnerabilidad. Sofía recoge esa idea y la traduce en una figura central firme, segura, no arrogante, sino orgullosa y valiente.

Su proceso fue meticuloso. Investigó vestuarios, poses, referencias visuales de la época e incluso trabajó con una modelo para construir las posturas y el “feeling” de la composición. El resultado es una especie de póster de los años veinte reinterpretado: una escena donde conviven tres capitanes y tres mujeres, buscando equilibrar las energías masculina y femenina dentro del relato visual.

Sin embargo, la obra no se limita a lo estético. La conversación revela el contexto histórico que rodea a la canción: el México posrevolucionario, un país en reconstrucción donde la vida militar estaba profundamente integrada en lo cotidiano. El teatro de revista mezclaba entretenimiento, música moderna como el foxtrot,  social y política. Era, además, un lugar donde la sociedad podía procesar su realidad a través del humor y el espectáculo.

Era un tubo de escape para la sociedad”.

En ese sentido, “Mi querido capitán” no solo habla de seducción, sino también de una época: de la presencia militar en la vida diaria, de los juegos de poder, de la construcción de una identidad moderna. Su éxito fue tal que trascendió el escenario y se instaló en el imaginario colectivo, replicándose incluso fuera de los canales formales de la época.

Para Sofía, abordar esta canción fue también un desplazamiento en su propia práctica. Acostumbrada a explorar temas contemporáneos y personales, aquí realizó un viaje al pasado. “Escucharla con audífonos te transporta”, dice. Ese ejercicio la llevó a experimentar de nuevo con el dibujo como medio: líneas, puntos, texturas, herramientas tradicionales y una búsqueda por mantener la imagen lo más libre posible, casi como si conservara el pulso del trazo.

Al final, tanto la canción como la ilustración convergen en una misma idea: el arte como reflejo de su tiempo y, al mismo tiempo, como algo capaz de sobrevivirlo. Una pieza nacida en medio de transformaciones políticas y sociales se vuelve atemporal, y una artista contemporánea encuentra en ella no solo un estilo, sino una forma de dialogar con la historia.

Entre el glamour, la ironía y la memoria, “Mi querido capitán” sigue cantando y ahora también dibujándose, como un eco persistente de otra época que, de algún modo, aún no termina de irse.


Carboncillo y tinta sobre papel
50 x 30 cm
2025

Mi querido capitán - José Palacios

   
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