
Rosa Pastel
Paola Celada

El ideal es el inicio de la decepción. El grupo Belanova en "Rosa pastel" canta el trance del amor que genera expectativas que son imposibles de alcanzar. La maestra Paola Celada dibuja la belleza de una mirada cargada de pasado, el pastel es la vida que se deshace en migajas. El arte de un dibujo fascinante, misterioso.
Belanova es un grupo que entiende la canción como un organismo vivo, algo que cambia con el tiempo y con las personas que la escuchan. Para ellos, “Rosa Pastel” no es solo una composición, sino una experiencia que ha crecido durante más de 20 años. Cuando hablan de ella, no lo hacen desde la nostalgia, sino desde la transformación: “Es imposible volver a hacer una canción así”, explican, porque cada obra pertenece al momento en que fue creada.
El proceso creativo de la canción no siguió una fórmula fija. En este caso, todo comenzó con una idea: el color rosa pastel. Un tono asociado durante generaciones con la feminidad, pero que aquí se convirtió en el punto de partida para hablar de una experiencia personal más compleja. A partir de ese concepto, Denisse Guerrero construyó la letra, mientras que la música se desarrolló en conjunto con el resto de la banda. Para ellos, cada canción tiene un “espíritu”, y el reto es saber capturarlo.
“Yo lo veo así, cada canción tiene un espíritu distinto”.
Con el paso del tiempo, la canción ha dejado de pertenecer únicamente a sus creadores. El público la ha adoptado, reinterpretado y resignificado en distintas etapas de la vida. Lejos de desgastarse, “Rosa Pastel” ha madurado. Cada interpretación en vivo es distinta, no porque cambie la canción en sí, sino porque cambian quienes la tocan y quienes la escuchan.
“Va tomando otro sentido, se va adaptando al momento”.
A partir de esta canción, la artista visual Paola Celada realizó una obra que traduce su esencia en imagen. Su interpretación parte de un contraste: el título sugiere algo dulce, suave, incluso ingenuo, pero la historia revela una carga emocional mucho más intensa. Ese choque fue lo que la llevó a construir una imagen que se descubre poco a poco, como la canción misma.
En su dibujo aparece una figura femenina que sostiene un pastel, símbolo de la vida, mientras oculta un cuchillo bajo la manga, representando la preparación ante lo inesperado. El personaje está cubierto de restos de pastel, como huellas de experiencias vividas. A su lado, un ratón come del suelo, una metáfora del tiempo que pasa y de los procesos emocionales que tardan en asimilarse.
“Muchas veces los cambios que te propone la vida nos tardamos en digerirlos”.
El escenario también incluye un espejo, pensado para que el espectador se vea reflejado y entienda que la confrontación más importante es con uno mismo. Así, la obra no solo ilustra la canción, sino que la expande, permitiendo nuevas lecturas.
Al final, tanto la canción como la obra visual hablan de lo mismo: de las expectativas, de las rupturas y de la capacidad de transformarse. “Rosa Pastel” demuestra que una canción puede atravesar generaciones, adquirir nuevos significados y mantenerse viva, no por permanecer intacta, sino precisamente porque cambia con el tiempo.
Grafito sobre papel
50 x 30 cm
2025
Rosa pastel – Denisse Guerrero, Edgar Huerta y Richie Arreola