
Tierra Mestiza
Karima Muyaes

Tierra Mestiza llevó nuestras raíces al nivel sinfónico, conmoviendo al Palacio de Bellas Artes bajo la inspiración del maestro Héctor Gerardo Tamez, la maestra Karima Muyaes dibuja los símbolos de nuestro mestizaje desde la serpiente, el sol, hasta nuestro idioma.
La música y la imagen se encontraron en Tierra Mestiza como un encuentro inevitable, nacido de raíces profundas y de intuición pura. El maestro Gerardo Tamez recuerda aquel momento en que compuso la pieza que marcaría un hito en la música mexicana: no era compositor entonces, sino ejecutante y miembro fundador de Los Folcloristas. Pero la vida le puso frente al Palacio de Bellas Artes, y con esa primera presentación, el público se levantó, aplaudiendo minutos que parecían eternos, porque algo en la obra tocaba fibras invisibles del corazón.
La pieza surgió de las raíces, de la tierra fértil del mestizaje, de la mezcla de culturas y de historias. Gerardo se dejó guiar por la intuición, por el impulso de reflejar un mosaico de México que no imitara lo existente, sino que naciera de la música misma. Cada cuerda, cada acorde, era un hilo que unía lo indígena y lo europeo, el pasado con el presente, la memoria con la emoción. La música lo escogió a él, y en ese instante, la creación se volvió destino.
Karima Muyaes se aproximó a la obra con la misma reverencia y libertad. La pieza le susurraba imágenes: el mestizaje que duele y maravilla, el trigo dorado, los rostros morenos, la Virgen de Guadalupe, los sarapes, los instrumentos tradicionales fusionados con la modernidad. Cada símbolo era un fragmento de historia, cada color, un eco del mestizaje que sigue vivo en la vida contemporánea. Su dibujo no buscaba reproducir la música, sino darle forma, convertirla en un rompecabezas visual que reflejara la emoción de Tierra Mestiza.
La obra de Karima es un viaje a través del tiempo y la memoria. Es la tierra que da vida y también la herida que deja marca. Su proceso, guiado por la intuición, es un diálogo con el pasado: observa, siente y decide qué elementos conviven en la composición. La música de Gerardo se convierte en imagen, y la imagen amplifica la música, creando un espacio donde México se ve y se siente simultáneamente.
Al final, Tierra Mestiza es un encuentro de almas: la del músico que escucha el país y la de la artista que lo traduce en formas y colores. La obra nos recuerda que el mestizaje no es solo historia, sino futuro; no es solo mezcla, sino identidad viva, que respira en la música y en la pintura. La pieza nos invita a sentir la tierra, a reconocernos en ella y a celebrar el diálogo entre tradición y creación contemporánea.
Cuando escuchamos los acordes finales, comprendemos que Tierra Mestiza es más que música: es emoción hecha obra, es México en su esencia más profunda, un homenaje que se escucha, se ve y se siente.
Tinta china sobre papel
50 x 30 cm
2025
Tierra mestiza - Gerardo Tamez