Diego Glazer

Colecciones:

Sígueme en:
Diego Glazer

Creemos que es amor y es una pasión destructiva que encadena y nos convierte en víctimas del verdugo que elegimos. El maestro Rafael Pérez Botija canta a ese tormento y el maestro Diego Glazer dibuja una pareja, ella tiene la llave de la prisión que encierra a ese hombre que no sabe cómo liberarse.

Quote La inspiración es una cosa inicial, pero después es simplemente el compromiso de ser un profesional y trabajar diario, aunque no te den ganas.

En este programa de “El Arte de la Canción: Segunda Temporada”, se reúne al compositor Rafael Pérez Botija y al artista visual Diego Glazer para reflexionar sobre la creación de la célebre canción “Preso” y su traducción a una obra plástica. Durante la conversación, abordan la forma en que surgen sus distintas expresiones artísticas, coincidiendo en que la creación no es un acto meramente emocional ni exclusivamente racional, sino una colaboración constante entre el sentimiento y la mente. El sentimiento actúa como el detonador inicial que el cerebro transforma en una pieza estructurada, entendiendo la inspiración no como una fuerza mística, sino como el momento en que ambas facultades trabajan en sintonía. Asimismo, destacan la importancia de la disponibilidad y el trabajo cotidiano, señalando que las canciones y las obras suceden cuando el artista se mantiene preparado y comprometido con la disciplina profesional.

Al explorar el origen de “Preso”, Rafael Pérez Botija explica que la palabra principal sirvió como punto de partida por su fuerte carga simbólica y narrativa. Aunque popularmente ha sido percibida como una apasionada declaración de amor, la letra esconde una faceta mucho más oscura sobre el sometimiento físico y la contradicción. El protagonista se encuentra atado a una atracción puramente sexual por una mujer a la que en realidad resiente, sintiéndose incapaz de liberarse del deseo a pesar del daño implícito.

Por su parte, Diego Glazer comparte su interpretación visual de este conflicto, la cual realizó inspirándose directamente en la narrativa expresiva del tema. En la imagen retratada, el maestro Rafael Pérez Botija reconoce el rechazo silencioso y la dominación descritos en la canción, observando a un hombre que evita la mirada de su pareja mientras permanece sometido a ella. Diego Glazer complementa este concepto situando la escena en un contexto moderno donde la mujer interactúa con su teléfono móvil alusivamente con alguien más, acentuando la desconexión emocional, la infidelidad y la condena implícita en la dinámica de la pareja.

   
SIGUIENTE ARTISTA