
La dosis perfecta
Axel Lemaire

La pareja perfecta el amor eterno va más allá de la muerte Axel Lemaire dibuja con preciosismo esa pareja inseparable para La Dosis Perfecta de Panteón Rococó que mide ese amor en el cuerpo unido de la pareja
Doctor Shenka y Don Gorri, integrantes de Panteón Rococó, entienden la canción como un espacio donde las emociones no se miden: se desbordan. Para ellos, “La dosis perfecta” no habla de equilibrio, sino de exceso. De esa búsqueda constante en la que el amor, la nostalgia o incluso el dolor pueden sentirse como una adicción. La canción no intenta dar respuestas, sino retratar esa intensidad humana que nunca encuentra un punto exacto.
El tema nació casi de manera accidental. No fue pensado como sencillo principal, pero el público lo eligió, lo pidió en la radio y lo convirtió en un himno. Con el tiempo, dejó de ser solo una canción de la banda para volverse parte de la memoria colectiva, un relato compartido de encuentros, despedidas y emociones profundas.
El proceso creativo también estuvo marcado por la experimentación. En un inicio, la banda intentó llevarla hacia el reggae, pero no lograban encontrar el ritmo adecuado. Fue al acelerar el tempo y acercarse al ska que la canción encontró su identidad. Esa decisión, nacida de la limitación, terminó siendo clave. El resultado fue un sonido orgánico, propio de finales de los noventa, que conserva la energía de una banda joven en pleno descubrimiento.
El ilustrador Axel Lemaire, al enfrentarse a la canción, la interpretó como la idealización de una figura amada. Para él, esa persona se convierte en una especie de “droga emocional”, una presencia que lo llena todo y cuya ausencia deja un vacío profundo. Su dibujo, cargado de detalles, busca reflejar esa intensidad: momentos clave de la canción, escenas íntimas y símbolos que remiten tanto al amor como a la pérdida.
Entre esos elementos aparece un cocodrilo, guiño directo al origen del nombre de la banda, tomado de una obra teatral. Este tipo de referencias construyen un universo visual donde lo personal, lo cultural y lo simbólico se entrelazan.
El origen de la letra, explica Shenka, surge tanto de vivencias personales como de la observación del entorno. Está impregnada del contexto de una juventud marcada por cambios sociales, conflictos y descubrimientos emocionales. En ese sentido, la canción captura no solo una historia de amor, sino una etapa de vida: intensa, caótica y profundamente sensible.
“La dosis perfecta” también plantea una reflexión sobre el arte. No existe una medida exacta, ni en las emociones ni en la creación. Como toda obra, llega un momento en que debe soltarse, dejarse ir al mundo. Y es ahí, en el tiempo y en quienes la escuchan, donde encuentra su verdadero significado.
Tinta sobre papel algodón
50 x 30 cm
2025
La dosis perfecta – Panteón Rococó