Abraham Jiménez

Colecciones:

Sígueme en:
Abraham  Jiménez

¿Cuántas veces nos podemos quedar estancados en un momento, en un amor? Los maestros Palencia, Barrera y Galante crean una canción que obliga a salir adelante. El maestro Abraham Jiménez dibuja un gorila que ensimismado ve a esa amada de la que no puede y no quiere escapar.

Quote Creo que todos tenemos esa pareja a la que le dices, "Ya supérame”

Abraham Jiménez es un artista que construye imágenes desde la emoción directa, desde aquello que todos han vivido alguna vez. Para él, el dibujo no solo acompaña una canción: la interpreta, la cuestiona y la vuelve experiencia visual. Cuando se encontró con “Ya supérame”, entendió que no estaba ante una simple canción de desamor, sino frente a un estallido emocional convertido en música.

El origen de la canción es tan inmediato como su tono. Nace de una vivencia personal marcada por el enojo y la confrontación. La historia comienza con un encuentro inesperado con una expareja y se transforma, en cuestión de horas, en una letra que no da rodeos. Desde la primera frase, todo queda claro:

“¿Qué parte no entiendes cuando te digo que no? ¿La ‘n’ o la ‘o’?”

Ese inicio, que incluso parecía exagerado para sus propios autores, terminó siendo el corazón de la canción. Lo que surgió como un impulso se convirtió en el “gancho”: una frase directa, irreverente, imposible de ignorar. A partir de ahí, la canción se construye como una afirmación contundente: cerrar un ciclo, marcar distancia, reclamar espacio propio.

Pero más allá de la dureza, hay una energía particular: una mezcla de enojo, ironía y liberación. La canción no solo habla de ruptura, sino de afirmación personal. De ese momento en el que el dolor se transforma en decisión.

Cuando Abraham escuchó la canción, no la pensó desde la literalidad. Su primera intuición fue representar a un personaje derrotado, pero pronto cambió de rumbo. Entendió que la canción no habla desde la derrota, sino desde el reclamo. Sin embargo, también percibió una contradicción: aunque se dice “ya supérame”, algo del vínculo permanece.

Por eso decidió construir una escena más compleja. Su personaje, un simio, recurrente en su obra,  encarna la parte instintiva, emocional, poco contenida. Es una figura que representa esa dificultad, muchas veces masculina, para procesar y regular las emociones. Frente a él aparece la otra figura: más tenue, más distante, casi desvanecida.

El contraste visual es clave. Él se presenta más oscuro, más cargado; ella, más pálida, más lejana. No es solo una separación física, sino emocional. La imagen sugiere que, aunque el discurso sea de cierre, el conflicto sigue latiendo por dentro.

Abraham también incorpora un elemento esencial de la canción: el humor. Ese tono sarcástico, casi burlón, que convive con el dolor. Porque en esa exageración hay algo profundamente humano: la manera en que las personas intentan convencerse a sí mismas de que ya dejaron atrás una historia.

El resultado es una obra que se mueve entre lo cómico y lo incómodo. Entre la fuerza del discurso y la fragilidad que se esconde detrás. Como la canción, el dibujo no es completamente tajante: deja ver grietas.

Tanto la música como la imagen conectan porque parten de lo cotidiano. Todos han estado ahí: en el enojo, en el intento de soltar, en la necesidad de decir “ya basta”. Por eso la canción se vuelve colectiva, casi un himno, y por eso la imagen encuentra eco.

Y como toda creación que nace de una emoción tan reconocible, permanece. Porque más allá de la frase contundente, lo que queda es esa tensión entre lo que se dice y lo que realmente se siente.


Tinta sobre papel
50 x 30 cm
2025

Ya superame - Nathan Galante, Horacio Palencia y Edgar Barrera

   
SIGUIENTE ARTISTA