Enrique Cantú
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Lo que daña debe acabar antes de que siga creciendo, "Ojalá que te mueras" del maestro Felipe de Jesús Jr. es el deseo de que un amor malsano termine. El maestro Enrique Cantú dibuja la sepultura de esos recuerdos.
La canción “Ojalá que te mueras” se convirtió para el compositor Felipe de Jesús Jr. en una forma de traducir el dolor extremo de una traición. Aunque el título parece brutal y definitivo, él explica que nunca fue pensado como un deseo literal de muerte, sino como una expresión nacida del coraje y la tristeza: “Es alguien que del dolor no sabe ni lo que está diciendo”. Para Felipe, la canción retrata ese instante emocional en el que las palabras salen impulsadas por la herida y el resentimiento.
El proceso de composición fue largo. Durante aproximadamente cinco meses dudó entre distintos caminos para expresar el sufrimiento. En algún momento pensó que sería peor condenar a la otra persona a vivir con el rechazo y la culpa, antes que desearle la muerte. Sin embargo, terminó eligiendo la versión más dura y directa, precisamente porque reflejaba con más fuerza el estado emocional del personaje.
“Ojalá que te mueras, que se abra la tierra y te hundas en ella”.
Cuando el ilustrador Enrique Cantú recibió la canción, entendió que debía interpretar visualmente no solo la letra, sino el peso emocional que contenía. Su dibujo parte de la idea de una traición amorosa: un joven devastado, aislado en su propio mundo, consumido por el dolor. Para construir la imagen, Cantú incorporó distintos símbolos. Las pesas que carga el personaje representan el peso de la traición; una rosa con espinas simboliza el amor herido; y las piedras que aparecen alrededor evocan tanto el amor enterrado como el reproche y la culpa.
El ilustrador explica que necesitó varias semanas para encontrar las imágenes adecuadas. Observó la canción como si fuera una escena teatral: un drama íntimo donde el personaje principal carga físicamente el sufrimiento emocional. Incluso los audífonos del protagonista sugieren un encierro interior, una desconexión del mundo exterior mientras revive constantemente el dolor.
La conversación también reveló algo inesperado sobre la recepción de la canción. Aunque está escrita desde la voz de un hombre hacia una mujer, fueron principalmente las mujeres quienes la hicieron suya. Llamaban a las estaciones de radio para dedicarla y encontraron en ella una forma intensa de expresar decepción y enojo amoroso. Felipe recuerda que el éxito fue sorpresivo, porque pocas canciones habían sido tan directas y contundentes en su lenguaje.
“Sé que no debo odiarte, pero es imposible tratar de olvidar lo que hiciste conmigo”.
Durante la entrevista surgió además una interpretación distinta: la posibilidad de que la canción no hablara necesariamente de una persona, sino del deseo de matar un sentimiento, un amor que duele demasiado. Aunque Felipe confesó que no había pensado originalmente en esa lectura, reconoció que la música permite nuevas interpretaciones y que cada oyente puede apropiarse de ella desde su propia experiencia.
Al final, tanto la canción como el dibujo funcionan como un retrato de las emociones extremas que aparecen después de una traición. La música, la voz y la imagen convierten el dolor en una experiencia compartida. Y como sucede con muchas obras que sobreviven al tiempo, “Ojalá que te mueras” encontró su permanencia precisamente en la honestidad de aquello que expresa: el lado más oscuro, contradictorio y humano del desamor.
Carboncillo sobre papel fabriano
50 x 30
2025
Ojala que te mueras – Felipe De Jesús Jr.
