
Canción Mixteca
Eddie Martínez

El maestro José López Alavés escribe "Canción Mixteca" el poema de la nostalgia. El maestro Eddie Martínez recuerda su infancia en Oaxaca y dibuja las imágenes que vagan en su memoria.
Eddie Martínez es un artista que dibuja desde la memoria. Para él, la imagen no parte únicamente de lo que se ve, sino de lo que permanece: aquello que se queda cuando uno está lejos. Cuando recibió la canción “Canción Mixteca” de José López Alavés, entendió que no podía abordarla como una escena concreta, porque la canción misma no describe un lugar: describe una ausencia.
El proceso comenzó desde esa sensación. No como una historia individual, sino como una emoción compartida: el desarraigo. Eddie reconoce en la canción una nostalgia que no pertenece solo a quien la escribió, sino a cualquiera que haya sentido distancia de su origen. Para él, ese fue el punto de partida: no ilustrar la mixteca, sino intentar capturar lo que se siente al estar lejos de ella.
La primera decisión fue elegir los elementos. No de forma inmediata, sino a partir de recuerdos. Aparece una flor de cactácea, como símbolo de una tierra árida, resistente, silenciosa. No es un paisaje completo, sino un fragmento que sugiere un territorio.
Luego surge el violín.
Eddie recuerda haber visto, años atrás, músicos mixtecos tocando en las calles de Oaxaca. Violinistas que llevaban consigo su origen en la música. Ese recuerdo se transforma en símbolo dentro de la obra: el violín como voz de la nostalgia, como puente entre el lugar que se dejó y el que se habita.
“El violín debe ser un instrumento muy importante para ellos”.
A estos elementos se suma un altavoz, una figura que remite a otra forma de memoria: la manera en que antes se escuchaba la música. De él emergen ondas que no son solo sonido, sino formas. Líneas que se expanden, que construyen la composición y que, poco a poco, se transforman en otra cosa: un pájaro suspendido, perdido entre nubes.
La imagen comienza entonces a organizarse no desde afuera, sino desde adentro.
En el centro aparece una figura femenina, pensada como una mujer de la mixteca, pero también como algo más: una especie de deidad. No una representación literal, sino un cuerpo que contiene. Sobre ella o desde ella, emergen todos los elementos: la flor, el violín, las ondas, el ave. Como si la nostalgia no estuviera en el paisaje, sino dentro del ser.
La técnica acompaña esa intención. Aunque la obra parece hecha a lápiz, en realidad está realizada con tinta. Eddie decide trabajarla con pincel, buscando un trazo fluido, en movimiento. No líneas rígidas, sino gestos que respiren. Las aguadas en el fondo generan una atmósfera que no es fija: se desplaza, vibra, como si la imagen misma estuviera atravesada por el viento.
“Ante todo, es capturar el movimiento”.
El proceso no fue completamente planeado. Algunos elementos surgieron antes, como estudios de luz y sombra, pero la composición final apareció hasta el final. Como si la obra necesitara tiempo para encontrar su propio equilibrio, su propia armonía, igual que la música.
Porque eso es lo que Eddie busca: que la imagen funcione como una canción. Que tenga ritmo, pausas, resonancias. Que no se limite a mostrar, sino que haga sentir.
“Quería que tuviera cierta armonía, como la música”.
Su dibujo no intenta explicar “Canción Mixteca”. La acompaña. La extiende hacia otro lenguaje. Porque la fuerza de la canción no está en describir un lugar específico, sino en convertir la nostalgia en algo universal.
Tinta china sobre papel
50 x 30 cm
2025
Canción Mixteca - José López Alavés